Mientras cesa la lluvia

Extraña es la sensación que me produce observar las enormes gotas que incesantemente se precipitan sobre el áspero terreno, desperdigándose a su vez en otras más pequeñas.

Mi explícita memoria aprisionaba mis estultos pensamientos que revolotean en mis atrofiados sentidos.

Mis labios reclaman el derecho que por sí les corresponde: el habla. Mi extraviado cuerpo clama el estatismo de mis piernas, más ninguna de las dos cosas puedo remediar…

Mis pensamientos fueron cortados violentamente…

—Mira, Juan, ese es el que traicionó a mi General Villa. Lo colgaron sin piedad, pero yo creo que deberían haberlo hecho sufrir antes de matarlo, ahora ya no recibirá castigo alguno.

—Pos, quien sabe hermano, a lo mejor se esta quemando entre las llamas del meritito infierno.

La tormenta era llovizna…

Mi cuerpo humedecido goteó sobre el lodoso suelo que jamás volveré a pisar.

José Liberty
No. 46, Noviembre 1970
Tomo VIII – Año VII
Pág. 113

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