Vigilia

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Nuestros días eran muy duros y estábamos despiertos dieciocho de las veinticuatro horas. Los tibetanos creen que no es prudente dormir cuando hay luz, porque los demonios del día pueden llevarnos. Hasta a los niños muy pequeños se les mantiene despiertos para que no los infecten los demonios. También tienen que estar despiertos los enfermos, y un monje es el encargado de no dejarlos dormir. Nadie queda libre de esto, hasta los moribundos tienen que estar conscientes el mayor tiempo posible, para conocer cuál es el camino correcto que deben seguir a través de las tierras fronterizas hasta el otro mundo.

Lobsang Rampa
No. 20, Enero-Febrero de 1967
Tomo IV – Año III
Pág. 83

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Idioma telepático

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En aquellos días remotos todos podían comunicarse por medio de la telepatía. Las tribus locales tenían sus propias versiones del idioma hablado, que usaban exclusivamente entre ellos. El idioma telepático, por supuesto, era por pensamiento y todos lo comprendían, sea cual fuere el idioma local. Cuando se perdió el poder de la telepatía, por abuso, se produjo… ¡una Babel!

Lobsang Rampa
No. 12, Mayo – 1965
Tomo II – Año I
Pág. 374

Seres mejores

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Creemos firmemente que volvemos a nacer después de un tiempo. Pero no sólo en esta tierra. Hay millones de mundos, y sabemos que la mayoría están habitados. Esos habitantes pueden tener formas muy distintas de las que conocemos, pueden ser superiores a los humanos. En Tibet jamás nos hemos aferrado a la idea de que el hombre es la forma más alta y noble de la evolución. Creemos que en otra parte se pueden encontrar formas mucho más altas, que no arrojan bombas atómicas. En Tíbet he visto extraños aparatos en el aire. La mayoría los llama “Carrozas de Dioses”. El lama Mingyar Dondup me dijo que un grupo de lamas había establecido contacto telepático con esos “dioses”, que dijeron haber estado observando la Tierra, aparentemente del mismo modo que los humanos observan a los animales salvajes y peligrosos en un zoológico.

Lobsang Rampa, en EL TERCER OJO
No. 12, Mayo – 1965
Tomo II – Año I
Pág. 341

Radiación cósmica

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Forma parte de nuestra fe creer que es posible predecir las probabilidades del futuro. Para nosotros, la adivinación, por cualquier medio, es una ciencia y es segura. Creemos en la astrología. Para nosotros las “influencias astrológicas” no son más que rayos cósmicos “coloreados” o alterados por la naturaleza del cuerpo que lo refleja a la Tierra. Todos se mostrarán de acuerdo en que se puede tener una cámara y una luz blanca y tomar una fotografía de algo. Si ponemos varios filtros sobre la lente de la cámara —o sobre la luz—, podemos arreglar ciertos efectos sobre la fotografía terminada. Podemos tener efectos ortocromáticos, pancromáticos, o infrarrojos, para mencionar sólo tres. Del mismo modo las personas se ven afectadas por la radiación cósmica que choca con su propia personalidad química y eléctrica.

Lobsang Rampa
No. 13, Junio 1965
Tomo III – Año II
Pág. 516

En el espacio

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En el Tíbet viajamos mucho por protección astral —no por levitación— y todo el proceso está bajo nuestro control. Se hace que el ego abandone el cuerpo físico, aunque sigue conectado a él por medio de la cuerda de plata. Se puede viajar a donde uno desee, con la rapidez del pensamiento. La mayoría de las personas tienen la habilidad de hacer viajes astrales.

Lobsang Rampa
No. 13, Junio 1965
Tomo III – Año II
Pág. 469

Lobsang Rampa

Lobsang Rampa

Lobsang Rampa

Tuesday Lobsang Rampa o Martes Lobsang Rampa, era el seudonimo para escribir sus libros, aunque poco tiempo antes había cambiado su nombre de pila de Cyril Henry Hoskin por Carl Kuon Suo [1948]. Nació en Plympton, Inglaterra el (8 de abril de 1910), y falleció en Calgary, Canadá el (25 de enero de 1981). Este escritor británico, fue autor de 19 libros sobre temas diversos; religión tibetana, ocultismo, aura, fenómenos paranormales, etc.

En su tercer libro, por ejemplo, declaró haber sido poseído por el espíritu de un lama tibetano fallecido. El nombre Tuesday (martes en inglés) está relacionado con la afirmación de que los tibetanos de clase alta son nombrados de acuerdo al día en que nacieron.

Lobsang Rampa fue un autor muy polémico debido a lo que escribió y declaro en sus primeros 3 libros, El tercer ojo (1956), El médico de Tibet (1959), y El cordón de plata (1960). En ellos cuenta lo que se supone es su autobiografía, como un niño tibetano, el cual es educado como un monje medico en el Monasterio de Chakpori, alcanzando el titulo de Lama y posteriormente de Abad de su orden. Posteriormente viaja a China antes de la Invasión del Tibet por el Ejercito popular de China en 1950. En China estudia Medicina en la Universidad de Chunking graduándose como Medico Cirujano. Aprende aviación por su cuenta. En China se tiene que desempeñar como oficial medico de guerra enfrentándose con la Invasión Japonesa a China derivada de la Segunda Guerra Mundial. Es capturado, llevado a Japón, interrogado y torturado por las tropas japonesas. Finalmente puede escapar de Japón, durante el bombardeo atómico de Hiroshima. Se interna en Rusia, viajando hasta Moscú, donde es capturado por los Rusos, internado en la Lubyanka, torturado y vuelto a interrogar. Por último vuelve a escapar cuando es deportado, y viaja por Europa hasta llegar a Francia y Reino Unido donde se embarca a Estados Unidos, entrando de manera ilegal. Finalmente viaja hasta Canadá.

Estos 3 primeros títulos de Lobsang Rampa se editaron primero en Idioma Ingles, y debido al éxito de ventas se tradujeron a muchos otros idiomas. Los primeros en castellano, fueron publicados por la Editorial Troquel de Argentina.

El tercer ojo

En noviembre de 1956 se publicó en el Reino Unido El tercer ojo, su novela más conocida. Intentaba contar sus experiencias mientras se criaba en un monasterio del Tíbet tras ser enviado al mismo a la edad de 7 años. El título del libro está tomado de una operación, en la cual un tercer ojo es abierto en la frente de Rampa, supuestamente dándole el poder de la visión del aura.

A lo largo del libro, Rampa describe su educación como monje tibetano, describe el viaje a las tierras altas del Shamballa, y se cruza con el yeti. Al final, encuentra un cuerpo momificado que perteneció a él mismo, en una anterior encarnación. También toma parte en una ceremonia de iniciación en la cual aprende que durante su temprana historia el planeta Tierra fue golpeado por otro planeta, causando que el Tibet fuera el reino montañoso que es hoy.

El manuscrito de El tercer ojo había sido rechazado por las principales editoriales británicas antes de ser aceptado por la editorial Secker and Warburg, con un adelanto de 800 libras. Antes de la publicación Fredric Warburg se encontró con el “Doctor Carl Kuon Suo”, aparentemente ligado al autor del libro y fue intrigado por su personalidad. Warburg envió el manuscrito del libro sin publicar a cierto número de estudiosos, muchos de los cuales expresaron dudas acerca de su autenticidad. No obstante el libro fue publicado en 1956 y pronto se convirtió en un éxito de ventas.

El libro fue un gran éxito de ventas en toda Europa y sirvió para popularizar el budismo entre muchos europeos que creyeron de buena fe la historia.

El explorador y tibetologista Heinrich Harrer, preceptor ocasional del actual Dalai Lama, no se hallaba convencido sobre el origen del libro y contrató a un investigador privado de Liverpool llamado Clifford Burgess para investigar a Rampa. Los hallazgos de la investigación de Burgess fueron publicados en el diario Daily Mail en febrero de 1958. El autor del libro era Cyril Henry Hoskin, nacido en Plympton, Devon en 1910 y que era el hijo de un fontanero y nunca había pisado Tibet. Hoskin nunca había estado en el Tíbet y no hablaba tibetano. En 1948, había cambiado legalmente su nombre al de Carl Kuon Suo antes de adoptar el nombre de Lobsang Rampa.

Rampa fue rastreado por la prensa británica hasta Howth en Irlanda y confrontado con tales alegaciones. No negó haber nacido como Cyril Hoskin, pero declaró que su cuerpo se hallaba ahora ocupado por el espíritu de Lobsang Rampa. De acuerdo con su tercer libro, La historia de Rampa se había caído de un abeto en su jardín en Thames Ditton, Surrey mientras intentaba fotografiar un búho. Contusionado, mientras permanecía inconsciente había visto un monje budista en su túnica azafrán que caminaba hacia él. El monje le habló acerca de Rampa y de tomar posesión de su cuerpo y Hoskin aceptó, alegando que estaba insatisfecho de su actual vida. Cuando el cuerpo original de Rampa se tornó demasiado viejo para continuar, retomó el cuerpo de Hoskin.

Lobsang Rampa continuó escribiendo otros libros, mezclando religión, clarividencia, fenómenos paranormales y ocultismo aunque ninguno alcanzó el mismo éxito del El tercer ojo. En uno de los libros, Living With The Lama, declaró haber sido dictado telepáticamente por su mascota, el gato siamés, Mrs. Fifi Greywhiskers. Enfrentado a las repetidos ataques de la prensa británica, que lo tildaba de farsante y charlatán, Rampa se fue a vivir a Irlanda, luego a Montevideo,Uruguay y finalmente a Canadá a fines de los años 1960. Él y su mujer San Ra’ab se convirtieron en ciudadanos canadienses en 1973.

El fraude no le quitó ni un ápice de popularidad, ya que siguió escribiendo una secuela tras otra de su historia, hasta que acabó emigrando a Canadá donde murió en 1981.

Aún hoy, las librerías siguen vendiendo sin problemas su historia como verídica. “Lobsang Rampa” sigue siendo un negocio incluso en internet, donde diversas páginas siguen explotando el negocio del falso lama tibetano probablemente porque su mentira, el Tibet idílico que fabricó en sus fantasías, está cerca de las mismas fantasías que muchos quieren creer y explicaría también buena parte del éxito de la solidaridad con Tibet que sienten no pocos occidentalesLobsang Rampa murió en Calgary el 25 de enero de 1981, a la edad de 70 años[1].

Viajes astrales

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Se ha escrito mucho sobre la levitación. Es posible, como ya he dicho, pero exige mucha práctica. No hay necesidad alguna de rectificarla, dado que hay un sistema mucho más fácil. Los viajes astrales son más fáciles y más seguros. La mayoría de los lamas los practican, y cualquiera que esté dispuesto a tener un poco de paciencia puede entregarse a este arte útil y agradable.

Lobsang Rampa
No. 13, Junio 1965
Tomo III – Año II
Pág. 468