El otro mundo


—Estoy enamorada de mi reflejo —me dijo Alicia—, ¿puedo ir con él?

—¿Te dejará visitarlo? —le pregunté sonriendo.

—Sí.

—Bueno, pues entonces ve.

Sólo comprendí que mi hija no me hablaba del espejo cuando por la noche sacamos su cuerpo de la alberca.

Francisco Guzmán
No 101, Enero-Marzo 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 52

La estrategia


Cuando acababa de avanzar el metro, el anciano cayó al piso y entonces extraje de mi maletín el estetoscopio y lo coloqué sobre su pecho.

No percibí el menor latido; su pulso también se había detenido.

—Está muerto —dije y un bullicio fue creciendo entre los pasajeros.

Más enseguida el viejo se incorporó implorando:

—Damas y caballeros, es un acto bonito, novedoso, real; por ahí con lo que gusten cooperar.

Francisco Guzmán
No 101, Enero-Marzo 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 3