El cigarrillo

Dobló la esquina. Buscó en mis bolsillos. Tomó un cigarrillo. No tengo fósforos, tampoco encendedor. Veo una sombra cerca. Toco su espalda. —Disculpe, —le digo muy amable— ¿Me da fuego?

El dragón complaciente me fulmina en una llamarada.

Rubén C. Tomasi
No. 107-108, Julio – Diciembre 1988
Tomo XVII – Año XXIV
Pág. 249

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