Individualismo

Érase una vez lo que antes llamaban un rebelde y ahora conocemos como un niño-flor: un joven inconforme que no quería pensar, casarse o bañarse como todos los demás lo hacían.

Pensó protestar.

—¿Por qué hemos de ajustarnos a los preceptos de una sociedad ridícula? —se decía a sí mismo—. Vemos claramente que los procesos sociales actuales destruyen al individuo, lo masifican, lo acomplejan y aniquilan. El hombre tiene suficiente potencial en sí mismo para decidir cómo vivir su vida, para pensar sin necesidad de depender del criterio de una masa amorfa que lo obliga a actuar en contra de su voluntad. Yo voy a ser por mí mismo. ¡Viva la individualización!

Y el joven flor salió a buscar a otros muchachos que lo apoyaran en una manifestación…

Haney Bringas
No. 38, Septiembre-Octubre 1969
Tomo VI – Año V
Pág. 658

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