Jaime Suárez Quemain

Jaime Suárez Quemain

Jaime Suárez Quemain

(San Salvador, 1949 – 1980)

Fue un poeta y periodista salvadoreño.

Hijo de Alex C. Suárez, campeón de boxeo de Centroamérica y El Salvador entre los años 1925 y 1927 y Carlota Quemaín de Suárez, fue parte del grupo literario “La Cebolla Púrpura” en el cual se encontraba el escritor David Hernández; asimismo trabajó como el jefe de redacción del periódico La Crónica. Incursionó también en el teatro.

En los años 1970 frecuentaba el café Bella Nápoles en el centro de San Salvador, lugar de reunión de poetas y escritores jóvenes. De este lugar Suárez fue sacado violentamente por un grupo de desconocidos armados de metralletas. Fue asesinado a machetazos, y su cuerpo terminó abandonado en un basurero de Antiguo Cuscatlán.

David Escobar Galindo opina sobre la obra de Suárez:

Su poesía es directa, punzante, sin mucha elaboración, ni interior ni formal. Se salva por la fuerza y la sinceridad. Temperamento de signo anarquista, según lo dejó traslucir en muchos poemas.

Y José Roberto Cea expone lo siguiente :

Jaime era poeta antes de ser periodista, pero antes de ser poeta era un hombre preocupado por el destino de su pueblo(…) En cuanto a su labor poética, decimos que estaba en ese período de afirmación, en ese período de aprendizaje(…) de ahí que muchos de sus textos nos dejen un sabor de no concluidos(…) pero sí tienen la combustión del hombre que es poeta y sabe que tiene que decir su mensaje, lanzar su voz, dejar su testimonio de un tiempo duro y amargo…

Obra:

Un disparo colectivo, poesía, edición póstuma. San Salvador, 1980.

El discreto encanto del matrimonio, teatro, 1980[1].

Rafael Mendoza

Rafael Mendoza

 

Rafael Mendoza

San Salvador, 1943.

Ha hecho estudios de derecho y letras. Por su trabajo literario, se le han conferido diversos premios, entre ellos, el del Certamen Centroamericano de la Asociación de Estudiantes  de Estudiantes de Derecho de El Salvador. También formó parte, de dos importantes colectivos: La Cebolla Púrpura y Cinco Negritos; y publicado en diversos medios importantes como: Revista la Universidad de la Universidad de El Salvador, Revistra Abra, de la Universidad José Simeón Cañas, UCA, El Salvador, entre otras.

La obra de Rafael Mendoza figura en varias antologías nacionales, centroamericanas y de otros continentes, siendo las más conocidas: Poesía Salvadoreña, Suecia, 1981; Por el combate y la esperanza, Santo Domingo, 1982; Arme y desarme, México, 1983; Poesía salvadoreña, México; Poesía de El Salvador, Costa Rica, 1983.

Ha participado en diversas lecturas de poesía, entre la que destaca el III Festival Internacional de Poesía de El Salvador, en homenaje a Pablo Neruda, 2004, auspiciado por la Fundación Poetas de El Salvador.

Entre su obra editada destaca: Los muertos y otras confesiones, poesía, San Salvador, 1970; Confesiones a Marcia, poesía, San Salvador, 1979; Testimonio de Voces, poesía, San  Salvador, 1971; Elegía a Media Asta, San Salvador, 1971;  Los Derechos Humanos, poesía, San Salvador, 1974; Entendimientos, poesía, San Salvador, 1977; Los Pájaros, poesía, San Salvador, 1987; Sermones, poesía, San Salvador, 1972. Homenaje Nacional, San Salvador, 1987[1].

Roque Dalton

Roque Dalton García

(San Salvador, 14 de mayo de 1935 – 10 de mayo de 1975)

Fue un poeta, ensayista, narrador, dramaturgo y periodista salvadoreño.

Hijo del inmigrante estadounidense Winnall Dalton, quien estaba casado con Aída Ulloa, y de la enfermera salvadoreña María Josefa García, Roque Dalton fue educado con los jesuitas en el Colegio Externado San José. Viajó a Santiago de Chile en 1953, para estudiar enla Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, aunque más tarde volvió a San Salvador a continuar sus estudios. En 1957, con otros estudiantes salvadoreños, visitó la URSS para participar en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes por la Paz y la Amistad, durante el cual conoció a intelectuales y políticos que luego cobrarían relevancia en el contexto internacional, como el revolucionario nicaragüense Carlos Fonseca, fundador del FSLN, el poeta guatemalteco que ganaría el Premio Nobel años más tarde, Miguel Ángel Asturias, el poeta argentino Juan Gelman y el poeta turco Nazim Hikmet.

Fundó el Círculo Literario Universitario (1956) junto con el poeta guatemalteco exiliado en El Salvador Otto René Castillo. Dalton es considerado una de las voces más influyentes dela Generación Comprometida.

Encarcelado en 1960, fue liberado en octubre de ese año, al ser derrocado el presidente José María Lemus. Roque Dalton recorrió el mundo, viajó a países comola Unión Soviética y Corea del Norte, y vivió temporadas largas en México, Checoslovaquia y en Cuba.

Roque Dalton tiene en su honor haber continuado en el país la estirpe de poetas como Oswaldo Escobar Velado y Pedro Geoffroy Rivas, quienes impulsaron años antes una literatura de denuncia, que describía con cruda realidad la situación económica y social sin dejar escondido nada y sin ser amable con los culpables de la situación.

Roque fue asesinado por sus propios compañeros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), la guerrilla a la cual pertenecía en ese momento, junto con el obrero Armando Arteaga, “Pancho”, bajo la acusación de ser agente de la Central de Inteligencia de EE. UU. También fue acusado de trabajar para la inteligencia cubana y de insubordinación ante la Dirección Nacional de la organización. Las acusaciones fueron desmentidas después. El ERP era liderado por Alejandro Rivas Mira. Los otros miembros del ERP que se encontraban al frente de la organización al momento del asesinato son Jorge Meléndez, Vladimir Rogel y Joaquín Villalobos. Poco más de un año después del asesinato, Villalobos pasó a dirigir el ERP y posteriormente formó parte de la comandancia general del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador (FMLN), siendo en tal calidad, firmante de los acuerdos de paz en 1992. No se conocen con exactitud los detalles de su asesinato, ni se sabe quién o quiénes lo ejecutaron. Tampoco se tienen datos exactos sobre el lugar donde fue asesinado. Existen dos versiones: una de ellas es que haya sido en una casa de seguridad del ERP ubicada en el Barrio Santa Anita, al sur de la capital salvadoreña. La otra es que haya sido en la zona conocida como El Playón, un lugar de lava seca del volcán de San Salvador. Ambas versiones han sido sostenidas por diferentes participantes en el proceso de guerra de El Salvador.

Veinticinco años después de su asesinato, en 2000, el poeta y pintor salvadoreño Javier Alas publicó la primera biografía de este autor, bajo el título Roque Dalton, el turno del poeta. En 2002, el también poeta Luis Alvarenga publicó un trabajo más extenso, El ciervo perseguido. En 2006, el especialista en Roque Dalton, Luis Melgar Brizuela, defendió en el Colegio de México, una extensa tesis doctoral sobre el autor del Poema de amor. Igualmente, en el año 2010, Alvarenga culminó su tesis doctoral sobre Dalton, para ser defendida en la Universidad CentroamericanaJosé Simeón Cañas[1].

Sergio Ovidio García

Sergio Ovidio García

 Don Sergio Ovidio García fue un escritor espectacular. Entre sus más famosas novelas se encuentran “El Partideño,” “El Bastardo y Otros Cuéntamos” “Atarrayas al Sol,” “Ahora, la Partideña.” Ganó muchos concursos literarios nacionales e internacionales, entre ellos el famoso “Hucha de Plata,” de Huelva, España, con su cuento “Después dela Ofensiva.” Durantemuchos años en el Diario de Hoy y en la Prensa Gráfica, el Latino, publicó consejos gramaticales, y los famosos clásicos Roxil, y editorial Abril Uno, publicaron sus libros. Formó parte del Ateneo de El Salvador. También escribió una infinidad de cuentos cortos, y los que él llamó “Cuéntamos.” Estos eran pequeños cuentos con desenlaces inesperados.

Lo tengo presente sentado en la salita de su casa en San Salvador, con las piernas cruzadas, escribiendo con un lápiz sobre un cuaderno de papel de empaque…mientras movía los labios, repitiendo lo que había escrito…  Alguien que lo haya conocido antes y después de conocer al Señor Jesús, podrá ver como su fe impactó su forma de escribir… Habría tanto que contar de él. Yo lo recuerdo como un hombre de mucho conocimiento, pero humilde, buena gente, amable, servicial, puntual, muy responsable de sus compromisos; cuando se trataba de hacer una diligencia como ir al banco o a votar, se levantaba muy temprano para ser el primero en la fila… Cuando me gradué de licenciatura, fue uno de esos pocos que leyeron mi tesis… Me había anticipado que “Dios mediante” quería estar presente en mi graduación de doctorado…  Nos quiso mucho. Viajaba de El Salvador a Guatemala en bus, donde Almi y yo residíamos, más de una vez escribió un cuento sobre las peripecias del viaje…[1]

 

Ricardo Lindo Fuentes

 

Ricardo Lindo Fuentes

Nació el día 5 de febrero de 1947, en San Salvador, (El Salvador), en el seno de una familia media, con especial preocupación por los temas culturales.

Al ser su padre diplomático de carrera, desde muy pequeño le tocó conocer mundo. Alrededor del año 1952 la familia se traslada a Santiago de Chile, y desde pequeño destaca por su desbordante imaginación, y la forma de expresarse. Así, por ejemplo, habla de “la abuelita de largas trenzas y canas negras”, al referirse a la abuela paterna, quien tenía una hermosa cabellera blanca.

 Sobre el año 59, la familia se traslada a Bogotá, Colombia. Esto implica fuertes cambios en su vida, empezando por un nuevo país, colegio, amigos… Además, según recuerdan los implicados, la hermosa y gran casa donde vivió la familia, era muy barata porque ¡estaba embrujada! hay muchas anécdotas alrededor de esa mansión.

 Un año y medio después, regresan a El Salvador, viviendo primero en Santa Tecla, y luego en San Salvador, donde termina sus estudios de bachillerato.

Viaja a Madrid, donde realiza estudios de Filosofía y Publicidad, y puede disfrutar del Museo del Prado y todas las importantes pinacotecas de la Villa.   Termina su formación superior en París, con estudios de Psicología enla Sorbona, aprovechando también la oportunidad de conocer sus museos, y de participar en la animada vida cultural del barrio latino. 

Nuevamente en El Salvador, empieza la parte más fecunda de su labor, siempre vinculado a los ámbitos creativos literarios y pictóricos. Actualmente es director de la revista ARS, de la Dirección Nacional de Artes del Ministerio de Educación. Es un excelente traductor.

Obra publicada:

Poesía: Rara avis in terra, 1972; Jardines, 1981,1983; 1985: Las monedas bajo la lluvia, 1985; El señor de la casa del tiempo, 1988. Narrativa: Equis, equis equis (XXX), 1966; Cuentos del mar, 1987; Lo que dice el río Lempa, 1990; Tierra, 1999; Cuscatlán de las aguas azules, 2001; Oro, pan y ceniza, 2001. Ensayo: La pintura en El Salvador, 1986; Morería de papel, 1989, El esplendor de la Aldeade Arcilla, 1991, Las estrellas y las piedras, 1992.[1]

Alfonso Quijada Urías

Alfonso Quijada Urías

Nació en Quezaltepeque, departamento de La Libertad, el 8 de diciembre de 1940. Poeta y narrador de gran influencia local y trascendencia latinoamericana. En noviembre de 1962, ganó el segundo lugar, compartido con David Escobar Galindo, en el II Certamen Cultural de la Asociación de Estudiantes de Humanidades de la Universidad de El Salvador. Al año siguiente, obtuvo el tercer premio de poesía en los Juegos Florales de Zacatecoluca y se hizo de otros galardones poéticos en los Juegos Florales de Usulután (1965) y Nueva San Salvador (1966).

En 1967, además de ganar el Primer Premio poético de los Juegos Florales de Quetzaltenango (Guatemala), se dio a conocer con varios de sus poemas en el volumen conjunto De aquí en adelante (San Salvador, Los cinco ediciones-La idea), publicado por él, Manlio Argueta, Roberto Armijo, Tirso Canales y José Roberto Cea.

Con sus obras Sagradas escrituras (1969) y El otro infierno (1970) logró menciones honoríficas en el certamen literario anual de Casa de las Américas (La Habana, Cuba), antes de hacerse con el máximo galardón en la primera Bienal de Poesía Latinoamericana (Panamá, 1971).Ha viajado a Nicaragua, México, Vancouver(Canadá), París, La Habana, Madrid, Moscú y New York.

Entre sus obras poéticas publicadas se encuentran Poemas (San Salvador, 1967), Los estados sobrenaturales y otros poemas (San Salvador, 1971, sobretiro de la revista La universidad), Reunión (antología, dedicada a su amigo Alfonso Hernández, México, Claves Latinoamericanas, 1992), Obscuro (San Salvador, Mazatli, 1997, impreso antes en la capital mexicana, en edición artesanal del autor), Gotas sobre una hoja de loto (“conversiones” o traducciones de la poesía de Ryokan, Vancouver, Canadá, 1997), La esfera imaginaria (Vancouver, Ediciones Marginales, colección Disco Rayado, 1997), Es cara musa (San Salvador, DPI-CONCULTURA, 1997) y Toda razón dispersa (antología personal, San Salvador, DPI-CONCULTURA, 1998, 187 págs., con presentación de Luis Alvarenga). Este último libro reúne escritos redactados entre 1967 y 1993 e incluye poemarios como De este tiempo (1994) y Alteración del orden (1996).

Sus títulos de narrativa comprenden a Cuentos (San Salvador, 1971), Otras historias famosas (San Salvador, 1974), La fama infame del famoso a(pá)trida (San Salvador, 1979), Para mirarte mejor (antología personal, Tegucigalpa, Guaymuras, 1987, con palabras de Manlio Argueta), Gravísima, altisonante, mínima, dulce e imaginada historia 1967-1991 (San Salvador, 1993) y Lujuria tropical (novela, San Salvador, 1996)[1].

 

David Escobar Galindo

David Escobar Galindo

(4 de octubre de 1943)

Es un poeta, novelista y jurista salvadoreño nacido en Santa Ana, El Salvador. Es Doctor en Jurisprudencia y Ciencias Sociales, graduado de la Universidad de El Salvador, Rector dela Universidad “Dr. José Matías Delgado”, y columnista habitual del diarioLa Prensa Gráfica.Entre 1990 y 1992 participó en la Comisión gubernamental negociadora del proceso de paz que puso fin a la Guerra Civil de El Salvador.

Es miembro de número de la Academia Salvadoreña de la Lengua y Director de la misma desde el año 2006; ganador de los Juegos Florales de Quetzaltenango, Guatemala, en la rama de poesía en 1980, 1981 y 1983, por lo que recibió el reconocimiento de Maestre del Gay Saber;[1] y ha sido nombrado Hijo Meritísimo de la Ciudad de Santa Ana. El año 2011 se hizo acreedor del XXXI Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística.[2]

Es considerado uno de los autores más prolijos y reconocidos de la literatura salvadoreña. Su obra publicada comprende los poemarios Cornamusa (1975), El Libro de Lilian (1976), Sonetos penitenciales (1980), Árbol sin Tregua (1996), Oración en la Guerra (1989) El venado y el colibrí (1996) y la novela Una Grieta en el Agua (1972). Además ha preparado varias antologías poéticas como El Árbol de Todos, Lecturas Hispanoamericanas (1979) y Páginas Patrióticas Salvadoreñas (1988)[1].

 

Melitón Barba

Melitón Barba

El Doctor Melitón Barba Camacho (San Salvador, El Salvador, 26 de octubre de 1925 – id. 29 de junio de 2001) fue un escritor y médico salvadoreño.

Estudió en la Facultad de Medicina dela Universidad de El Salvador. Realizó estudios de postgrado en las áreas de ortopedia y traumatología en Italia y Argentina. También se interesó en el estudio científico de la acupuntura, la homeopatía y otras formas de medicina alternativa. En la década de 1960 ejerció como catedrático universitario de la Universidadde El Salvador (UES). Por su ideología de izquierda y su oposición a los gobiernos militares tuvo que exiliarse en varias ocasiones. Residió en México (1965 y 1976-1977) y Nicaragua (1980-1988).

Sus cuentos se enmarcan dentro de la corriente de la narrativa regionalista. Muchos de sus relatos abordan temas relacionados con la profesión médica y con sus convicciones políticas. En su juventud publicó sobre todo trabajos de investigación médica. Comenzó a publicar cuentos, cuando tenía casi 60 años con la edición de la colección de cuentos Todo tiro a Jon (Managua, 1984)[1].

Además de su vocación científica, desarrolló la literaria a partir de una edad tardía, y se convirtió, entonces, en uno de los cuatro grandes cuentistas que ha dado la narrativa salvadoreña, junto con José María Méndez, Álvaro Menéndez Leal y Salarrué, y se transformó en el recuperador de la tradición cuentística con su peculiar estilo humorístico y picaresco, esperpéntico, tierno y obstinadamente optimista frente a la naturaleza humana.

“Todo tiro a Jon” (1984), “Cuenta la leyenda que…” (1985), “Olor a muerto” (1986), “Puta vieja” (1988), “Carmas marcadas” (1990), “Hermosa cosa maravillosa” (1992), “La sombra del ahorcado” (1995), “Alquimia para hacer el amor” (1997) o la más reciente “En un pequeño motel” (2000) coronan una producción fecunda que lo consagra, ya para siempre, en un auténtico narrador y el verdadero renovador de la cuentística salvadoreña a partir de los años ochenta del Siglo XX[2].

 

 

José María Méndez

José María Méndez(1916-VVVV)

Narrador, ensayista y jurista salvadoreño, nacido en Santa Ana el 23 de septiembre de 1916. Su brillante trayectoria en el campo de las Leyes (jalonada de honores y reconocimientos desde sus estudios universitarios, pasando por el ejercicio de la docencia, y culminada en el desempeño de numerosos cargos oficiales al servicio de la Administraciónde su país), le llevó a ser condecorado con el Premio Nacional de Cultura en 1979. Al mismo tiempo, su dedicación al cultivo de las letras lo sitúa entre los maestros hispanoamericanos de la narrativa breve contemporánea.

Pronto se vio que la innata vocación humanística de José María Méndez habría de configurar una de las ejecutorias intelectuales más relevantes de todo el vasto ámbito geo-cultural centroamericano, ya que en 1936 fue galardonado por haber sido el alumno más brillante de su facultad, y cuatro años más tarde triunfó con una espléndida monografía jurídica que, ampliamente difundida por toda Hispanoamérica, le valió una nueva condecoración otorgada por la Universidad de El Salvador. A dicha obra, titulada El cuerpo del delito (1940), le siguió un año después su aplaudida tesis doctoral (La confesión en materia penal), que se hizo acreedora de la medalla de oro concedida por la susodicha Alma Mater.

Así, de forma tan precoz como rutilante, dio comienzo una dilatada andadura jurídica que permitió a José María Méndez ocupar una Cátedra de su especialidad, ser nombrado Fiscal en dos ocasiones, alcanzar los puestos de Vice-Rector y Rector de la Universidad de El Salvador, y ocupar la Presidencia y Vicepresidencia de la Comisiónde Defensa de la Autonomía Universitaria, corporación dependiente de la Uniónde Universidades de América Latina (UDUAL). Además, el escritor de Santa Ana fue honrado con el título de “Abogado del Año” en 1984 (distinción concedida por la Asociaciónde Abogados de El Salvador), y con el nombramiento de “Jurisconsulto más brillante del siglo” en 1993 (reconocimiento otorgado por el Instituto de Estudios Jurídicos de El Salvador). Entre otros muchos premios, honores y condecoraciones, José María Méndez fue también investido, en 1997, Doctor Honoris Causa porla Universidad Tecnológica de su país. A la luz de todos estos cargos, méritos y galardones, no es de extrañar que haya ejercido como Magistrado de la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador entre los años de 1994 y 1997.

Con todo, desde el punto de vista intelectual todos estos honores cosechados en el terreno de las Leyes palidecen al lado de su importancia como creador literario, ya que fue declarado Maestre de la narrativa centroamericana tras haber obtenido en tres ocasiones (1970, 1973 y 1976) el primer premio en los Juegos Florales de Quezaltenango (Guatemala), siempre en su modalidad de cuento. Previamente, José María Méndez ya se había adentrado con fuerza en los círculos literarios de su entorno merced a su libro de relatos titulado Tres mujeres al cuadrado (1962), que fue honrado con el segundo premio en el Certamen Nacional de Cultura convocado en dicho año.

El resto de su producción literaria queda configurado por los títulos siguientes: Disparatario (1957), Flirteando (1969), Espejo del Tiempo (1974), Tiempo irredimible (1977), Cuentos del alfabeto (1992), Diccionario personal (1992), Tres consejos (1994), Antología definitiva (1995), Juegos peligrosos y otros cuentos (1996), 80 a los 78. Cuentos de Chema Méndez (1996), La pena de muerte: un ensayo, tres cuentos y una addenda (1997) y Las mormonas y otros cuentos (1997).

Pero la relación de sus escritos no ha de quedar reducida a esta nómina de títulos, ya que, en medio de una asombrosa lucidez y fecundidad creativa, impropia de un hombre que ya ha pasado los ochenta años de edad, José María Méndez continúa embarcado en numerosos proyectos literarios, algunos de ellos ya a punto de convertirse en letra impresa. Entre ellos, sobresalen la redacción de sus memorias, que saldrán bajo el título de Aunque parezca una novela; la Historia constitucional de El Salvador; la biografía de su padre, el ilustre jurista Antonio Rafael Méndez, que verá la luz bajo el epígrafe de Perfil de un magistrado; y una muestra antológica de su poesía, que saldrá de los tórculos bajo el marbete de Flor de ingenio.

Naturalmente, en medio de todos estos títulos venideros siguen creciendo en la imaginación de Méndez algunos de esos relatos que le han convertido en uno de los maestros indiscutibles de la narrativa breve escrita en lengua castellana. Basta un somero repaso de la relación de títulos expuesta más arriba para advertir su preferencia por el cultivo de este dificilísimo género literario, en el que ha sido capaz de alcanzar algunos logros tan aplaudidos como el de Cuentos del alfabeto, consistente en una colección de relatos escritos, cada uno de ellos, con una sola letra del abecedario.

Como casi todos los grandes escritores de su nación, José María Méndez alternó su cultivo de la creación literaria con una constante presencia en los principales medios de comunicación salvadoreños. Así, fue redactor y, posteriormente, director del famoso rotativo Patria Nueva, donde vertió numerosos artículos satíricos que, tras una esmerada selección, vieron luego la luz en uno de los volúmenes citados en un parágrafo anterior (Flirteando). Lógicamente, esta fecunda actividad literaria y periodística llevó al escritor de Santa Ana a ocupar un puesto distinguido en las más variadas instituciones culturales de su patria, como la Academia Salvadoreña de la Lengua y el Ateneo de El Salvador; e, igualmente, fue nombrado miembro de numerosas corporaciones internacionales.[1]

 


[1]http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=mendez-jose-maria                           

Rafael Menjívar Ochoa

Rafael Menjívar Ochoa

(San Salvador, 17 de agosto de 1959 – 27 de abril de 2011)

 Fue un escritor, periodista, traductor salvadoreño. Su padre, el economista Rafael Menjívar Larín, era rector de la Universidad de El Salvador cuando el ejército la ocupó en 1972 y lo exilió hacia Nicaragua. El resto de la familia abandonó el país en enero de 1973 hacia Costa Rica, donde se reunió con el padre. En 1976 se instalaron en México, donde Menjívar Ochoa vivió durante veintitrés años. Estudió música, teatro y letras inglesas.

En 1999 se instaló en El Salvador, donde en 2001 se convirtió en Coordinador de Letras (director de literatura) y en 2001 fundó La Casa del Escritor, proyecto para la formación de escritores jóvenes, ubicado en la que fuera casa de Salvador Salazar Arrué (Salarrué). Pertenece a la llamada “Generación del Cinismo” o “Generación del Desencanto”, junto con Horacio Castellanos Moya, Jacinta Escudos y Miguel Huezo Mixco, entre otros que comenzaron su producción literaria en la época de la guerra. Fue compañero de vida de la poeta salvadoreña Krisma Mancía.[1]

Jorge Kattán Zablah

Jorge Kattán Zablah

Narrador, ensayista, crítico literario y profesor universitario salvadoreño, nacido en Quezaltepeque (en el departamento de La Libertad) en 1939. Gran conocedor de la tradición literaria escrita en lengua española, su maestría en el difícil género de la narrativa breve lo convierte en una de las voces más originales y novedosas de las Letras centroamericanas contemporáneas.

Volcado desde muy joven a los estudios humanísticos, se inclinó en principio por la carrera de Leyes, para obtener un doctorado en Derecho en Chile y, posteriormente, un máster de posgrado en la Escuela Oficial de Diplomáticos de Madrid. Sin embargo, su poderosa vocación literaria le llevó a centrar el objeto de sus estudios en el campo de la literatura española e hispanoamericana, disciplinas en las que obtuvo también un doctorado en la Universidad de California, en Santa Bárbara (Estados Unidos de América). Esta especialización vino de la mano de sus investigaciones sobre el teatro español, que más tarde quedaron plasmadas en un espléndido ensayo titulado Don Juan: de Tirso de Molina a José Zorrilla (San Salvador, 1972).

Mundialmente conocido por sus trabajos de crítica literaria y filológica, ha publicado numerosos artículos y ensayos en medios de comunicación tan destacados como la revista española Ínsula; asimismo, otros escritos suyos han visto la luz en Alero (Guatemala), Prensa literaria (Nicaragua), El Diario (Uruguay), Letras de Buenas Aires (Argentina), Ars (El Salvador), Jornada (Canadá) y Voces (Estados Unidos).

En su condición de escritor, Jorge Kattán Zablah sobresale por su cultivo de la prosa breve, género al que ha enriquecido con algunos relatos que han sido publicados en las principales antologías cuentísticas hispanoamericanas. Partidario de un estilo que intenta recuperar -adaptándolo a las corrientes literarias de nuestro tiempo- los rasgos más valiosos del tradicional género costumbrista, Kattán Zablah ha visto cómo estos relatos se han convertido en objeto del análisis y el estudio de los más destacados investigadores literarios de Saint Thomas State University (New York), Northern Colorado, Scranton, California State University y Houston-Tillotson, centros en los que se han dictado conferencias, convocado congresos y organizados mesas redondas para explicar y divulgar la narrativa del escritor de Quezaltepeque. En la actualidad, el propio Jorge Kattán Zablah ejerce la docencia en el Defense Language Institute, de Monterrey (California), en calidad de director del Departamento de Español.

Algunos de los relatos de Kattán han sido recopilados en dos volúmenes conjuntos, titulados Estampas pueblerinas (San José de Costa Rica, 1981) y Acuarelas socarronas (Barcelona, 1983). Además, este destacado narrador salvadoreño tiene en prensa, en la actualidad (1999), otras dos colecciones de cuentos: Por el carnaval de la vida y Cuentos de don Macario.[1]

 

Álvaro Menén Desleal

Álvaro Menén Desleal

Nació en la ciudad de Santa Ana, el 13 de marzo de 1931. Ingresó a la Escuela Militar“General Gerardo Barrios”, de la cual fue expulsado cuando cursaba el tercer curso (1952), debido a un poema “subversivo” que publicó en La Prensa Gráfica.

 Ingresó a la redacción de El Diario de Hoy (enero de 1953), rotativo en el que colaboraba desde 1950. En agosto de 1953, fue detenido y fichado en el cuartel central de la Policía Nacional, acusado de conspirar contra el régimen del teniente coronel Óscar Osorio.

 Realizó una gira como boxeador peso mosca por las arenas de Guatemala y las del México provincial, hasta que llegó a debutar en la Arena Metropolitana del distrito federal. De su primera estancia en este país emanó un poemario existencialista, titulado El extraño habitante (México, 3AM), iniciado en marzo de ese mismo año y publicado en San Salvador, diez años después.

 En agosto de 1955, reingresó a la redacción de El Diario de Hoy y dirigió, por corto tiempo, las breves, críticas y humorísticas secciones Paso doble y Paso ganso, así como las páginas de Filosofía, arte y letras creadas por el finísimo poeta Ricardo Trigueros de León.

 El 7 de septiembre de 1956 fundó Tele-Periódico, el primer noticiario televisivo de El Salvador, transmitido al mediodía y en horario nocturno por YSEB canal 6. Durante sus meses iniciales, bajo el patrocinio de la casa comercial Freund, este espacio televisivo contó con un Suplemento cultural o sección dominical de promoción para las artes y las letras, así como con un periódico anexo, impreso en la ciudad de México mediante la técnica del rotograbado.

 Después, Menéndez Leal creó Tele-Reloj, un espacio noticioso que fue transmitido por YSEB canal 6 y YSDR canal 8, en sus horarios del mediodía mientras que Teleperiódico ocupaba las transmisiones nocturnas. En mayo de 1957, retomó la dirección de las páginas literarias dominicales de El Diario de Hoy. En 1961 se inscribió como estudiante en la carrera de Sociología de la Facultadde Filosofía y Letras de la Universidadde El Salvador (UES).

 Desde la Universidadde El Salvador, colaboró con la revista Vida universitaria y el viernes 30 de junio de 1961 fue declarado ganador de varios premios en el Certamen Cultural Universitario Centroamericano, patrocinado por la Asociaciónde Estudiantes de Derecho (AED). Esos premios fueron el “Vicente Sáenz” por su ensayo ¿Es lícito matar al tirano?, el “Juan Ramón Molina” por su poemario Duro pan, el exilio y un galardón por su cuento La caída, revelador de su experiencia en el desastre aéreo paraguayo

 En octubre de 1961, obtuvo otros galardones en el primer Certamen Cultural Universitario, promovido por la Asociaciónde Estudiantes de Humanidades de la Universidadde El Salvador. En dichos eventos, obtuvo, compartidos, el primer premio poético “Oswaldo Escobar Velado” por su trabajo Poesía para pintores (haikús); la máxima presea de cuento “Arturo Ambrogi” por La espera y el segundo galardón de ensayo, designado “Marcelino García Flamenco” por Testimonio sobre Vallejo.

 En febrero de 1962 fue nombrado catedrático de la Facultadde Economía de la Universidadde El Salvador. Cinco meses más tarde, se hizo acreedor a dos premios del XI Torneo Cultural de la Asociaciónde Estudiantes de Derecho (AED): el Premio “Alberto Masferrer” de Ciencias Sociales -por su trabajo Barrio alto y barrio bajo.

 Entre su obra editada se encuentra, La llave (cuento, San Salvador, 1962); Cuentos Breves y Maravillosos (cuento. Libro premiado con el Segundo Lugar en el Certamen Nacional de Cultura, 1962); El Extraño Habitante (Poesía, San Salvador, 1964); El Circo y otras Piezas Falsas (Teatro. Revista La Universidad, San Salvador, 1966); Luz Negra (Teatro: Primer Premio compartido, Juegos Florales Hispanoamericanos de Quezaltenango, Guatemala, 1965); Ciudad, Casa de Todos (Ensayo: Segundo Premio Certamen Nacional de Cultura, San Salvador, 1966); Una cuerda de Nylon y Oro (Cuento: Primer Premio en el certamen Nacional de Cultura, San Salvador, 1968); Revolución en el País que edificó un Castillo de Hadas (Cuento: Primer Lugar en el Certamen Centroamericano Miguel Ángel Asturias, del Consejo Superior Universitario Centroamericano, Coosta Rica, 1970); La Ilustre FamiliaAndroide (Cuento, Argentina, 1972); Los Vicios de Papá (Cuento, San Salvador, 1978); La bicicleta al pie de la muralla (Teatro, San Salvador, 2000); Tres novelas cortas y poco ejemplares (San Salvador, 2001).[1]

J. A. Morasan

J. A. Morasan.

Salvadoreño, nacionalizado en Estados Unidos. Escritor y Licenciado en Relaciones Internacionales, Universidad El Salvador. Referencias: -Asistant of Administrative Manager, Access Litigation Support Services, Wash.D.C. -Director Fundador del CENTREX, Min. de Economia. El Salvador. -Jefe de la Division de Negociaciones y Cooperacion Internacional,Min.Com. Ext. -Catedrático de Negociac. y cooperacion Internacional, Escuela de RR.II., UES. -Asesor de proyectos de investigación académica; consultor e investigador en proyectos de desarrollo comunitario y de asistencia a refugiados de C.America. -Secretario Ejecutivo del Comité Internacional para Refugiados de Centroamerica (CIREFCA), en El Salvador. Miembro fundador del Grupo Literario “La Cebolla Púrpura”. Libros publicados: 1.Cuentos Sintéticos y Patéticos (1996) 2.La Tercera Vía.(2000) (En coautoria con el Dr. Ruben Zamora). 3.Ni neoliberalismo ni mas muerte ‘Solo Revolución’ (1ª. Edición: (2006) (2ª. Edicion (2007) 4. La Literatura Salvadorena 1960 – 2000. Homenaje. (Nov. 2008. (En coautoria con Jorge Vargas Mendez).[1]

Carlo Antonio Castro

(Santa Ana, El Salvador 1926 – Xalapa, Veracruz 2010)

Etnólogo, antropólogo, poeta, lingüista, cronista, traductor, novelista, escritor incansable, académico, Carlo Antonio Castro fue una mente lúcida que dedicó la mayor parte de las horas de su vida al trabajo intelectual. “Mi mayor felicidad es poder escribir cada día algo nuevo”, solía decir”.

La finca de su padre José Cipriano Castro Bernal en Santa Ana, El Salvador, que lo vio nacer un 18 de julio de 1926, y el encuentro con Chiapas años más tarde como joven antropólogo, lo llevaron por el mundo de las lenguas y la cultura. “Mi padre tenía una biblioteca espléndida, magnífica y los niños podíamos explorar la parte baja porque había una parte alta, reservada sólo para nuestro padre. En la parte baja conocí a Emilio Salgari que pronto dejé por Julio Verne y Los hijos del Capitán Grant, un libro extraordinario de aventuras. Mi padre fue quien me ayudó a distinguir entre la geografía real, las ficciones de la historia y la realidad. Él me iba leyendo y haciéndome entrar en una de las grandes obras de la literatura universal”

Cuando llegó a Xalapa y dio su primera cátedra enla Universidad Veracruzana el 6 de febrero de 1958 —a invitación directa del entonces rector y eminente antropólogo Gonzalo Aguirre Beltrán—, Carlo Antonio Castro ya era poseedor de una vasta experiencia en el mundo lingüístico y etnológico.Durante cincuenta años Carlo Antonio Castro consagró su actividad académica ala Universidad Veracruzana, quien le reconoció su gran esfuerzo y le otorgó el Doctorado Honoris Causa el 8 de septiembre de 2004