El Fénix chino

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En el primer siglo de nuestra era, el arriesgado ateo Wang Ch´ung negó que el fénix constituyera una especie fija. Declaró que así como la serpiente se transforma en un pez y la rata en una tortuga, el ciervo, en épocas de prosperidad general, suele asumir la forma del unicornio, y el ganso, la del fénix. Atribuyó esta mutación al “líquido propicio” que, dos mil trescientos cincuenta y seis años antes de la era cristiana, hizo que en el patio de Yao, que fue uno de los empleadores modelo, creciera pasto de color escarlata. Como se ve, su información era deficiente o más bien excesiva.

En las regiones infernales hay un edificio imaginario que se llama Torre del Fénix.

Jorge Luis Borges
No. 20, Enero-Febrero de 1967
Tomo IV – Año III
Pág. 76

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John Aubrey

John Aubrey

 

John Aubrey

(12 de marzo de 1626 – 7 de junio de 1697)

Fue un anticuario y escritor inglés, más conocido por ser autor de breves piezas biográficas, usualmente conocidas como Vidas breves.

Nació en Easton Piers o Percy, próximo a Malmesbury (Wiltshire), miembro de una familia acaudalada y famosa de la zona. Se educó en la escuela gramática de Malmesbury, bajo la tutela de Robert Latimer, que había tenido a Thomas Hobbes entre sus primeros alumnos. En casa de su profesor, Aubrey se encontró por primera vez con el filósofo cuya biografía redactaría más adelante. Ingresó a la Universidad de Trinity en Oxford, en 1642, pero sus estudios se vieron interrumpidos con el advenimiento de la Guerra Civil británica. Hacia 1646, se convirtió en un estudiante del Middle Temple, aunque nunca fue convocado a su tribunal. Permaneció la mayor parte de su vida entre los confines de su país, y en 1649 prestó atención a los restos megalíticos encontrados en Avebury. Su padre falleció en 1652, dejándole un considerable patrimonio, y con él, algunas complicadas deudas.

Aubrey nunca quiso verse involucrado entre la mayoría de los más renombrados escritores, científicos, políticos y aristócratas de su tiempo; y poseía un ojo para el detalle. Si bien su memoria “no era tenaz”, mantuvo (desordenadas) notas dobre la apariencia de sus amigos, sus debilidades y, lo más importante, los chismes que les involucraban. De hecho, un amigo y colega suyo, Anthony Wood, predijo que algún día se rompería el cuello corriendo por las escaleras en busca de alguna novedad para su portada. John Aubrey no formó parte de la política, pero de su descripción del encuentro de un club rotativo, fundado por James Harrington (el autor de Oceana), parecía tener connotaciones claramente republicanas. Sus reminiscencias en esta materia datan de la Restauración, y se han ajustado a la perfección.

En 1663 se hizo miembre de la Sociedad Real, y al año siguiente conoció a William Somner, “en un mal momento,” confiesa. Fue perdiendo su fortuna a causa de reiterados juicios hacia su persona, hasta que en 1670 se separó de su último trozo de propiedad y hogar ancestral, Easton Piers. Desde ese entonces, dependió de la hospitalidad de numerosos amigos. Por 1667 disfrutaría de la compañía de Anthony Wood en Oxford, y cuando éste comenzó a juntar materiales para sus Athenae Oxonienses, Aubrey se ofreció para recolectarle información. De vez en cuando componía un memorándum en un estilo desparejo, informal y epistolar, y en 1680 se comprometió a trabajar en “Minutos por Vidas”, que emplearía Wood a su discreción[1].

Fray Diego Durán

Fray Diego Durán

Fray Diego Durán

(Sevilla, 1537 – 1588)

Fue un historiador y dominico español conocido también como fray Diego Durán, escritor de una de las primeras obras sobre diversos aspectos de la sociedad mexica, para lo que estudió el náhuatl y consultó un número importantes de testimonios originales, tanto orales como escritos.

Su obra más importante es la Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme, a veces referida como Códice Durán; fue editada por vez primera en varios volúmenes entre 1867 y 1880 por el interés de José Fernando Ramírez de rescatar dicho manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid. Durán compuso dicha Historia luego de realizar una investigación exhaustiva en fuentes orales, códices y testimonios diversos, los cuales cotejó y confrontó para dar una versión más certera de la información acerca de los mexicas y sus contemporáneos. A semejanza de Bernardino de Sahagún, el trabajo tuvo como fin antropológico el conocer de forma directa las costumbres y tradiciones de los pueblos de Mesoamérica, abarcando desde dibujos, hasta estudios de la lengua, mitos y leyendas, dioses, ritos funerarios, cultura, gastronomía y organización social y política.

En la Biblioteca Nacional de España se conserva un ejemplar manuscrito datado en 1587 titulado Historia de las Indias y relación de su idolatría y religión antigua con su calendario y que se considera obra suya. También son de su autoría el Libro de dioses y ritos (1574–1576) así como el Calendario antiguo (1579).

En relación a la Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme, el mexicano D. José Fernando Ramírez (de la Real Academia Española) realizó una transliteración de la obra manuscrita y en esta advierte que:

Su encuadernación es moderna y pasta holandesa. Tiene algunas hojas bastante estropeadas, y cuando se le encuadernó, quedaron algunas muy recortadas, con detrimento de algunas estampas y aún palabras, aunque son raras, puestas al margen. Está escrito a dos columnas y en letra del siglo XVI. No tiene más título que el que aparece en el respaldo de la primera estampa, el cual se ha calcado, así como las inscripciones que en dicha estampa se ven, en su parte superior y al pie. A continuación del título, que dice: Historia de las Indias de N. / Y islas y tierra firme, agregaron modernamente estas palabras—folio: tiene 344 folios[1].

Horóscopo

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El penúltimo signo que es el diez y nueve era el que llamaban “quiáhuitl”, que quiere decir pluvia o aguacero. A todos los que en él nacían, así hombres como mujeres, les daban y prometían una muy mala ventura, y era que habían de ser ciegos, cojos, mancos, bubosos, leprosos, gafos, sarnosos, lagañosos, lunáticos, locos con todos los males y enfermedades adherentes a éstas.

Fray Diego Durán
No. 20, Enero-Febrero de 1967
Tomo IV – Año III
Pág. 64