Estruendo

“Voy a dormir”, dijo con decisión; se colocó a la orilla de sus sueños, se asomó a fondo, y se precipitó lentamente.

Un movimiento brusco lo despertó; escuchó un ruidero de cristales, se asomó desde la orilla de su cama, y vio todos sus sueños rotos.

Jesús Falconi
No. 100, Septiembre-Diciembre 1986
Tomo XV – Año XXII
Pág. 641

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Cacatúa modesta


La señora Romelia de Omsk-5, esposa del vicepresidente de Marte, entregó al Departamento de Estado Mental un diamante valorado en quinientos millones de créditos que le había regalado el Presidente terrícola Manlio Fabio X-13, durante el reciente viaje de los Omsk-5 al planeta Tierra. En efecto, la ley prohíbe a las personalidades marcianas conservar obsequios por valor de más de cincuenta créditos que le sean obsequiados en sus desplazamientos oficiales por el espacio. Al matrimonio Omsk-5 les quedó como único consuelo una modesta cacatúa que habla papiamento y que les regaló a su paso por la Luna, Micho IX, monarca constitucional de dicho satélite.

Otto-Raúl González
No. 100, Septiembre-Diciembre 1986
Tomo XV – Año XXII
Pág. 635

Un animal extraño

Sin embargo te digo que es cierto, me contaba Omniscentus, el pobre ciego de la esquina, antes de que sus blancos ojos de estatua dieran lugar a esas dos alegres y encarnadas oquedades. Hay cosas que siendo una pueden ser muchas. En ese momento ya no lo veía, pero sé que su voz enronqueció al continuar diciendo: “Como ese espeluznante animal que es gato y araña, esa horrible creatura de pelos, de patas, y de ojos que acecha a las niñas por las noches”. Yo me estremecí con sus palabras, fue como si adivinara la naturaleza de este animal extraño que todos confunden con un paraguas, y que se bambolea nervioso sobre mi cabeza cuando recorremos las calles tras los ciegos.

Fernando Ruiz Granados
No. 100, Septiembre-Diciembre 1986
Tomo XV – Año XXII
Pág. 634

Mempo Giardinelli

El 2 de agosto de 1947 en Resistencia, Chaco, nació Mempo Giardinelli, el escritor argentino que vivió hasta 1976 en la ciudad de Buenos Aires y, a partir de ese entonces, se instaló en México.

En territorio azteca, este exiliado argentino se desempeñó como profesor en la Universidad Iberoamericana (actividad que desarrolló hasta 1984) y comenzó a ganar popularidad con “La revolución en bicicleta”, “El cielo con las manos” y “Vidas ejemplares”, sus tres primeros libros. En 1983, gracias a otro de sus trabajos, titulado “Luna caliente”, Giardinelli fue distinguido con el Premio Nacional de Novela de México.

En 1984, tras la aparición de “El género negro. Ensayo sobre novela policial”, el escritor decidió volver a Buenos Aires. Los años siguientes encontraron al autor con más obras literarias, una revista llamada “Puro cuento” que fundó y dirigió él mismo y como profesor en diversas universidades tales como la de Virginia, la de La Plata y la de Lousville, entre otras.

“Santo oficio de la memoria”, “Carlitos Dancing Bar”, “Así se escribe un cuento. Ensayos y entrevistas”, “El castigo de Dios”, “Imposible equilibrio”, “El décimo infierno”, “El país de las maravillas. Los argentinos en el fin del milenio”, “Cuentos completos”, “Final de novela en Patagonia”, “Luli, una gatita de ciudad”, “Cuestiones interiores”, “Estación Coghlan” y “Celeste y la dinosauria en el jardín” son otros de los títulos que conforman la extensa obra literaria de este argentino que, en 1996, decidió donar su biblioteca personal (compuesta por cerca de diez mil volúmenes) como forma de colaborar con una fundación que, a través de diversos programas culturales, educativos y solidarios, intenta fomentar la lectura.

El Premio Rómulo Gallegos, el Premio Konex Diploma al Mérito, el Grinzane Montagna 2007 y el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Poitiers (Francia), son algunos de los reconocimientos que este ex miembro del Consejo de Administración de la Fundación Poder Ciudadano recibió a lo largo de su trayectoria.[1]

 

Sueño equivocado


Dos amigos discuten, en una interminable noche de vino y diletancia, sobre la concepción del Tiempo en Wells, hasta que a las cuatro de la mañana se duermen, exhaustos, borrachos, sin haber llegado a conclusiones ni acuerdos. A las ocho y media, uno se levanta y despierta al otro, quien se asusta y lo injuria, para decirle que ya tiene la solución, porque Wells se le apareció en su sueño y se lo reveló. Entonces el otro lo mira, contrariado, y replica que no puede ser porque él también estaba soñando con Wells y que no pudo estar en los dos sueños. Cambian impresiones y resulta que los dos soñaron lo mismo, y a la vez. Pero uno dice que Wells se hallaba en la Biblioteca Nacional, y el otro afirma que no, que lo soñó en una casa de la calle Maipú. Entonces se dan cuenta de que en realidad ninguno soñó con Wells, sino con Borges.

Mempo Giardinelli
No. 100, Septiembre-Diciembre 1986
Tomo XV – Año XXII
Pág. 631