Cuando se quiebra la monotonía médica…

Congelada, la paciente lleva siete meses en su cámara individual de poliestireno herméticamente sellada, en el Centro Médico de Hibernación. Cáncer, sabe usted, en un seno. Cáncer actualmente incurable… probablemente curable en el futuro, cuando despierte después de diez años de hibernación voluntariamente solicitados, la paciente encuentre, quizá, una ciencia más apta en aquello de aliviar cánceres.

Siete meses en que a diario es abierta la cámara de hibernación para practicar el rito médico de vigilarle presión, corazón, metabolismo, grado de hibernación, etc. Rito monótono, monocorde, desesperantemente igual todos, todos los días.

Hoy —¡por fin!— se quiebra la monotonía; en su sueño congelado de siete meses, la paciente presenta síntomas de embarazo.

De embarazo de treinta días.

Héctor Manuel Romero
No 41, Marzo 1970
Tomo VII – Año V
Pág. 264

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Misión cumplida

Todo acabó cuando alguien, no importa quién, abrió una puerta que siempre estuvo cerrada.

Hubo confusiones, sorpresas aplausos, y por fin explicaciones: se había construido un laberinto gigantesco al cual se le puso por nombre TIERRA, se colocó el él al hombre con la sola misión (para diversión de los que observaban) de encontrar la salida.

Después de siglos de búsqueda (cuando sólo pocos recordaban), alguien, tal vez por error, abrió una puerta…

Javier Quiroga G.
No 41, Marzo 1970
Tomo VII – Año V
Pág. 257

El cambio

Por más que trató de precisar dónde sucedió no logró hacerlo.

Tal vez fue durante el verano. Era el momento más propicio: los días estuvieron soleados y la playa repleta de vacacionistas.

Desde que reparé en ello (hace apenas unos días), vivo encerrado en este cuarto por temor que al salir alguien lo descubra: la sombra que produce mi cuerpo no es la mía.

Javier Quiroga G.
No 41, Marzo 1970
Tomo VII – Año V
Pág. 257

De vampiros

En cuanto la vi me cautivó su serena hermosura, la paz que irradiaba su semblante, y sobre todo, el néctar rojo que veía fluir en su interior.

La asedié por meses, empleando todos los recursos a mi alcance para conquistarla, y cuando por fin mi insistencia puso término a tan larga espera… ¡Descubrí que era anémica!

Javier Quiroga G.
No 41, Marzo 1970
Tomo VII – Año V
Pág. 257