Marina

Marina me mira con una mirada azul y sonríe. Le veo los labios y sé que acaba de pintárselos. Viene por la playa con las narices fruncidas porque el sol está alto; con el bikini floreado —naranja y amarillo— que el resplandor de la arena le borra. Se detiene a unos pasos. Se vuelve hacia el mar con las manos sobre las cejas, como si buscara algo en el fondo del día.

Intento saludarla sin salir de la palapa, sin levantarme de la silla, sin apartar la vista de los vellos que le asoman junto a las flores.

Marina no me responde. Da unos pasos como si se marchara y regresa enseguida, de nuevo sonriente, sin decir palabra. Alza los brazos y los cruza por detrás de la nuca como si en ese momento quisiera, más que ninguna otra cosa en la vida, mostrarme el ombligo, entregar las axilas al viento.

El ombligo de Marina parece el ojo de una cerradura, así que me pongo de pie y salgo de la sombra para buscarla. Siento la arena caliente, aspiro el sudor del día, oigo los tumbos, veo a Marina con la mirada azul.

—Ten cuidado —dice y sonríe, frunce la nariz y los labios recién pintados—; soy algo menos que espuma —y se vuelve de plata mientras regresa al mar.

Felipe Garrido
No. 100, Septiembre-Diciembre 1986
Tomo XV – Año XXII
Pág. 651

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Francisco Tario

Francisco Tario

Escritor mexicano, seudónimo de Francisco Peláez (1911 – 1977), nació enla Ciudad de México, y murió en Madrid, España. Tario es considerado como un autor “marginal” por no haber formado parte de ninguna corriente literaria ni haberse integrado a grupo literario alguno, y por ser desconocido durante muchos años. Cultivó el cuento, la novela y el teatro. A menudo es comparado con Rulfo por el mundo personal que se inventó para sus escritos, y por las características de sus personajes, los cuales, no obstante, tienen su propia originalidad, y sus temas abarcan la limitación sensorial del hombre para percibir la vastedad del mundo que lo rodea, pero sin perder de vista el sentido del humor, de lo insólito y lo extravagante, que lo alejan del tradicionalismo de otros autores, razón por la que es considerado precursor dentro de la narrativa fantástica mexicana.

Este autor le daba el habla a objetos y animales para contar desde su punto de vista como veían al hombre.

Individuo de intereses diversos (fue portero de futbol semiprofesional, astrónomo y pianista), publicó la novelas Aquí abajo (1943) y el libro de cuentos La noche del féretro y otros cuentos de la noche (1943),Tapioca Inn: mansión para fantasmas (1952) y Una violeta de más (1968), entre otros. De forma póstuma fueron editadas su novela Jardín secreto (1993) y las piezas teatrales de El caballo asesinado (1988). Su obra cuentística completa se halla en Francisco Tario, cuentos completos (2 volúmenes, 2002).La noche del Perro[1].

 

Tomás Segovia

Tomás Segovia

El poeta, dramaturgo, novelista y traductor de origen español, Tomás Segovia (1927-2011) falleció a los 84 años de edad, dejando un legado invaluable en el campo de las letras. Será recordado como una figura fundamental del exilio español y uno de los máximos referentes de la poesía en lengua hispana de la segunda mitad del siglo XX.

El deceso del vate se registró este lunes (7/NOV/2011) a las 14:00 horas, y las causas obedecen a diversas complicaciones derivadas del cáncer de hígado que le fue detectado recientemente. Sus restos serán velados en una funeraria ubicada enla Avenida San Jerónimo.

Según la viuda del poeta, María Luisa Capella, el autor de ‘Apariciones’ padecía un cáncer que le mantenía en su hogar, ubicado en la Ciudad de México, en donde estuvo acompañado por su familia hasta el último momento.

Al enterarse de lo ocurrido, su colega y amigo Hugo Gutiérrez Vega, lamentó la pérdida del prolífico escritor, cuya obra posee una importancia que no se mide en premios, sino por sus lectores.

Oriundo de Valencia, Tomás Segovia recibió apenas hace unos días un homenaje, al lado del argentino Juan Gelman. Ambos fueron reconocidos con el Premio Poetas del Mundo Latino “Víctor Sandoval”, que les fue entregado en Aguascalientes.

Entre los títulos de su poesía se encuentran: “La luz provisional” (1950), “Apariciones” (1957), “Cuaderno del nómada” (1978), “Cantata a solas” (1985), “Lapso” (1986), “Noticia natural” (1992), “Fiel imagen” (1996) y “Sonetos votivos” (2007).

Segovia estudió en Francia y Marruecos, no obstante llegó exiliado a México, donde dio cursos en El Colegio de México (Colmex) y otras universidades. En 1950 obtuvo la beca Guggenheim.

Además fue profesor de la Universidad de Princeton, y director de importantes revistas americanas y europeas.

Entre los reconocimientos a los que fue acreedor destaca el premio ‘Xavier Villaurrutia’ en 1972, ‘Magda Donato’ en 1974, ‘Alfonso X’ de Traducción en 1982, 1983 y 1984 y ‘Octavio Paz’ en el 2000.

Conaculta lamenta su deceso

El Consejo Nacional parala Culturay las Artes (Conaculta) lamentó el fallecimiento del poeta, escritor y ensayista español.

“Su palabra es eterna”, expresó en su cuenta de Twitter la presidenta del Conaculta, Consuelo Sáizar, quien manifestó su pesar a los familiares del escritor.

En un comunicado, el organismo recordó que Segovia emigró a México durantela Guerra CivilEspañola, y fue aquí donde realizó sus estudios enla Facultadde Filosofía y Letras dela Universidad NacionalAutónoma de México (UNAM).

Obtuvo la beca Guggenheim en 1950 y fundó la Revista Mexicanade Literatura en colaboración con Juan García Ponce[1].

Sitio personal: http://tomassegovia2.blogspot.com/