Bruno Estañol

Bruno Estañol

 Aunque su vocación literaria haya sido tardía, Bruno Estañol Vidal (Frontera, Tabasco, 1945) se cuenta entre los excelentes narradores mexicanos editados actualmente, destacándose en los géneros del cuento, la novela corta y el ensayo. En México se le conoce como quizás el mayor exponente de la cultura tabasqueña en el campo de las bellas letras.[1]

 

Nació en Frontera, Tabasco, el 28 de mayo de 1945. Ensayista y narrador. Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí 1988 por Ni el reino de otro mundo. Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares 1992. Premio Juchimán de Plata en Letras y Artes del Estado de Tabasco, 2002. OBRA PUBLICADA: Cuento: Ni el reino de otro mundo, Joaquín Mortiz/CONACULTA/INBA, 1991. || La esposa de Martín Butchel, UNAM, 1997. || Bella dama nocturna sin piedad, FCE, Letras Mexicanas, 2003. || Passiflora Incarnata, Cal y Arena, 2004. || Ensayo: El telar encantado (coautor con el doctor Eduardo Césarman), Miguel Angel Porrúa, 1994. || La invención del método anatomoclínico, UNAM, 1995. || Como perro bailarín (coautor con el doctor Eduardo Césarman), Miguel Angel Porrúa, 1997. || La vocación condenada, UNAM, 1999. || El Laberinto y la ilusión (coautor con el doctor Eduardo Césarman), Miguel Angel Porrúa, 2000. || Novela: Fata Morgana, Joaquín Mortiz, Serie del Volador, 1989. || El féretro de cristal, Cal y Arena, 1992. || La barca de oro y Fata Morgana, Cal y Arena, 1998. || La conjetura de Euler, Cal y Arena, 2006.[2]

 Bruno Estañol

http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/5508/estanol/55estanol_v.html

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Invento

“… ojalá (uso este vocablo árabe con todos) pueda algún día conocerte. Tocarte verdaderamente sin distraerme con tu pelo, tu voz o tus palabras. No sé si no te conozco porque no te desvelas o porque yo no quiero conocerte. Tal vez piense que al tocarte te rompas y yo me incendie. Pensándolo bien, mejor no conocerse, mantener la solución de continuidad de la epidermis, la saliva y las lágrimas. Así puedo inventarte, desfigurarte, ponerte boca nueva en la oscuridad; imagino que eres Judith con la cabeza de Holofernes o la cabeza de la hidra en las manos de Perseo.

Bruno Estañol
No 95, Noviembre-Diciembre 1985
Tomo XV – Año XXI
Pág. 77

Mestizaje

Con una joya de cuentas azules pedida a crédito para no pagar nunca a uno de los judíos conversos que acababan de llegar huyendo de Portugal y dejándola sobre la almohada para no tener que pronunciar palabras no cristianas, un día de tormenta y por lo tanto de inundación, el Oidor del Ministerio de la Real Audiencia, con jubón de paño negro, llevó a cabo la única relación que podía tener con esa recién adquirida alma que, desvergonzada, ansiaba cambiar sus enredos por guardainfantes y sus huipiles por mantillas.

María Elena Briseño
No 95, Noviembre-Diciembre 1985
Tomo XV – Año XXI
Pág. 70

Éxtasis

—¡No, no, no!—, gritaba la creatura, acorralada en una esquina del coro de la iglesia.
—¡Vade Retro! ¡Demonio maldito! —respondía el hechicero, al mismo tiempo que trazaba unas líneas en el aire, confinando al demonio en uno de los tubos del órgano del coro, cual prisión de metal. A partir de entonces, se hizo público que no se debería accionar jamás la tecla del tubo correspondiente, so pena de liberar nuevamente al Diablo, provocando plagas y terrores bíblicos.
Así transcurrió largo tiempo, hasta que un organista, arrebatado por una magnífica inspiración, en el clímax de un pasaje in crescendo, se olvidó de la antigua prohibición; el Demonio, vibrando extasiado por la música, decidió continuar para siempre en su celda, permaneciendo eternamente en el sublime estado en que se encontraba.
El Preludio Coral “Desciende tú ahora, Jesús, del Cielo”, (“Kommst du nun, Jesu, von Himmel”) BWV 650, de Johann Sebastian Bach, fue, así, compuesto.

Antonio Lorenzo Monterrubio
No 95, Noviembre-Diciembre 1985
Tomo XV – Año XXI
Pág. 69

El Preludio Coral “Desciende tú ahora, Jesús, del Cielo”, (“Kommst du nun, Jesu, von Himmel”) BWV 650, de Johann Sebastian Bach