Edmundo Moure Rojas

Edmundo Moure Rojas

Edmundo Rafael Moure Rojas nació en Santiago de Chile, en febrero de 1941. Hijo de padre gallego y de madre chilena, conoció a temprana edad el sabor de los libros; se familiarizó con la poesía española y la literatura gallega en la lengua campesina y marinera de Galicia, en la que su abuela Elena le narraba viejas historias de la aldea remota. Fue presidente de la Sociedad de Escritores de Chile, en 1989. y Director cultural de Lar Gallego desde 1994.[i]

 

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Pecado original

Don Ponciano tenía a su cargo el Jardín Edén, el más bello de la comarca. En los concursos anuales obtenía uno de los tres primeros lugares. Había dedicado muchos años y lo mejor de sí propio al cultivo de las plantas, su mayor preocupación era no mezclar especies que no armonizaran, ni intercambiar pólenes en forma indiscriminada. Por eso le produjo un gran impacto saber que Clavelina, una de sus hijas predilectas, andaba enredada en oscuros amores con uno de los cardos jóvenes.

Don Ponciano la interrogó acremente; que cuándo habían iniciado sus encuentros; que si llegaron a…, bueno, al intercambio de pólenes… Clavelina bajó sus rojos pétalos, avergonzada, y negó, moviendo su grácil tallo de izquierda a derecha.

La negativa calmó un tanto a Don Ponciano, aplacando su ira. Pero al llegar la primavera, el delito salió a la luz y unas curiosas flores espinudas brotaron en los ahora múltiples tallos de Clavelina.

El viejo, en medio del dolor y la indignación, decidió castigar ejemplarmente a los desdichados, para que aquella enojosa situación no volviera a repetirse en su jardín.

Desde entonces, los cardos crecen entre peñascos, en tierras secas y agrestes, y las clavelinas, al llegar su florescencia, inclinan sus tallos llenas de vergüenza.

Edmundo Moure Rojas
No 70, Julio-Diciembre 1975
Tomo XI – Año XI
Pág. 407

Azogue


Pobrecita Alicia. Aunque la razón te decía no puede ser, intuías que siempre es más fácil recordar las cosas que sucedieron la semana que viene, intuías que primero está la cárcel, después se dicta la sentencia condenatoria y por último se comete el crimen; intuías que la herida sangrante sólo sobreviene después del dolor, ¿Pero quién cree en la dichosa intuición femenina? Nadie, ni siquiera las mujeres. Sólo ahora estás segura de que no te equivocabas. Ahora: el día que cumples veinte años, cuando al levantarte vas a mirarte en la luna azogada del espejo y descubres, del otro lado, la imagen decrépita de una anciana que babea y te mira a su vez; ella te mira, la miras, las dos se miran y se ven y piensan que sí, que es cierto, que siempre es más fácil recordar las cosas que sucedieron la semana que viene, el mes que viene, el año que viene, el siglo que viene.

Eduardo Gudiño Kieffer
No 70, Julio-Diciembre 1975
Tomo XI – Año XI
Pág. 405

Armando Fuentes Aguirre

Armando Fuentes Aguirre, (Catón)

 

Nació en Saltillo, Coahuila (1938).

Es licenciado en Derecho, en Letras Españolas y en Pedagogía. Hizo sus estudios en el prestigioso Ateneo Fuente de su ciudad natal, enla Universidadde Coahuila, enla Escuela NormalSuperior de ese estado y enla UNAM. Desde1978 es cronista de Saltillo. Fundóla Escuelade Ciencias dela Comunicacióndela Universidad Autónomade Coahuila; también, Radio Concierto, emisora que dirige y que los saltillenses consideran orgullo de su comunidad. Por su labor cultural y filantrópica, ha recibido innumerables distinciones, entre las que destaca el grado de doctor honoris causa dela Universidad Autónomade Nuevo León.

Autor de varios libros, todos ellos de éxito inusitado, cada año dicta un centenar de conferencias en el país y en el extranjero mientras sus colaboraciones aparecen diariamente en 157 publicaciones y periódicos de toda la república.

Cuando Catón no viaja, reparte su tiempo entre Saltillo, ciudad a la que profesa un apasionado amor y que considera una mezcla de Florencia, París y Nueva York, y su retiro montañés de Potrero de Ábrego, en la sierra de Arteaga, hermosa región agreste de Coahuila.

Lleva más de 45 años de matrimonio con su esposa, María de la Luz. Es padre de cuatro hijos y considera su mayor gloria ser abuelo de trece nietos.[i]